Pocas personas dudan que nuestros problemas, radican menos en las circunstancias que en cómo las afrontamos. Son muchos los individuos que afirman –y aparentemente creen- que la clave del bienestar personal es cultivar un optimismo realista-constructivo. Casi todos estamos convencidos de que la felicidad no es un lugar al que “se llega”, sino “una manera de viajar”. Y sin embargo, nuestra propensión a alimentar pensamientos negativos –que a fuerza de insistir a veces se hacen realidad- parece incontenible.
Es cierto; no es fácil anular nuestros propios pensamientos negativos. Estamos hechos para la supervivencia, y por tanto para identificar muy rápidamente los “peligros” que nos acechan. Vivimos más centrados en las amenazas (a nuestra supervivencia) que en las oportunidades (para ser felices). El pensamiento positivo y las buenas vibraciones que conlleva son, pues, algo que nos parece forzado y que en general no surge en nosotros de manera natural.
Y sin embargo, en 7 días (hay quien afirma que se necesitan 21), puede revertirse esta tendencia. Para ello, prueba a llevar a cabo el siguiente programa:
1er. día:
Pega con cinta adhesiva en el anverso de tu teléfono móvil, un papel plastificado en que ponga: Hoy no pensaré mal de mi. Lo que a lo largo de los años nos decimos en negativo respecto a nosotros mismos, tiene un efecto dramático en nuestro bienestar y en nuestra salud emocional… Empecemos por –al menos- no desprestigiarnos a nuestros ojos.
2º día:
El ejercicio del día anterior te habrá dado cierta constancia de cuáles son los pensamientos negativos recurrentes, con los que sueles flagelarte mentalmente. Cada uno tiene los suyos propios. Acostumbran a ser del tipo “no soy lo bastante bueno profesionalmente”, “no me lo merezco”, “no caigo bien a la gente”…. etc. Escribe los 4 que más frecuentemente aparecen en tu mente, en un papel (que luego plastificarás y llevarás en el bolsillo que más utilices) en que ponga: PROHIBIDO PENSAR: (tal, tal, tal y tal…: es decir, los 4 pensamientos negativos en cuestión…)
3º día:
Hoy ya tendrás claro que los pensamientos negativos con que sueles martirizarte tienen una característica común: cuestionan tus comportamientos del pasado y/o tu capacidad para afrontar el futuro… Ahora conviene hacerse consciente de la importancia de aprender a CENTRARSE EN EL AHORA… apenas aparecen tus pensamientos negativos. Hacerlo, cancela de inmediato su efecto maléfico. Lo que nos decimos es tan sutil, que a veces no percibimos su influencia en nuestro estado de ánimo y/o en nuestro sistema de creencias. Se trata de aprender a percibirlo en seguida.
4º día:
El cuarto día es el de inicio del aprendizaje del proceso de sustitución; se trata de… ¡ser más felices! El objeto de centrarse en el presente no es mantener pensamientos incoloros… Ahora produzcamos pensamientos positivos: es más fácil si dejas de juzgarte, si te imaginas aceptándote a ti mismo… Escribe y plastifica estos cambios de paradigma a positivo, así: MIS 4 ATRIBUTOS DESTACABLES (y los relacionas a continuación)… y te los lees cada 60 minutos hasta que surjan en tu cabeza por si solos…
5º día:
Ha llegado el momento de trabajar las acciones que suscita el pensamiento. Tenemos una tendencia natural a comportarnos de acuerdo a lo que pensamos. Observa como si piensas que destacas en algo, te es más fácil hacer más en este terreno… ¡y lo haces mejor! Al principio te faltará la verdadera convicción. Es igual: ACTÚA COMO SI ESTUVIERAS COMPLETAMENTE CONVENCIDO de que posees esos 4 atributos destacables. Crea un papel plastificado con esta frase en mayúsculas (las palabras en mayúsculas “te gritan”), y léela cada dos horas.
6º día:
Localiza lo que despierta tus pensamientos negativos. A lo largo de la vida creamos asociaciones que ponen en marcha estos pensamientos negativos: son lugares, actividades, objetos, personas, conversaciones… Identifica estos detonantes y erradícalos de tu vida. El trabajo de hoy es ir creando una relación de DETONANTES DE MI NEGATIVIDAD–vía pequeñas paradas de atención a la cuestión cada 30-60 minutos-. AL final del día confecciona un pequeño plan de acción para desactivar permanentemente estos detonantes, y llévalo contigo como recordatorio tanto tiempo como haga falta. (Llegará un momento en que ya no lo necesitarás).
7º día:
CREA (y escribe) ARGUMENTOS POSITIVOS que refuten lo que te dices en negativo. Repasa tu trabajo del 4º día y dale volumen y convicción. No una convicción falsa sino asentada en hechos reales. ¿Cuáles son tus verdaderos puntos fuertes? ¿En qué has demostrado “ser bueno” en el pasado? Piensa en aquello que te gusta de ti mismo. Esta línea de pensamiento te llevará a desarrollar tu verdadero potencial, en lugar de auto limitarte con opiniones negativas sobre ti mismo.
Después de estos 7 días, te sentirás más segur@, poderos@, capaz. Si has seguido los pormenores de todo el ritual (escribir, plastificar, atención periódica….) estarás mejor posicionado para erradicar ¡por fin! los pensamientos negativos de tu vida. Atiende ahora al mantenimiento de esta nueva actitud que has creado para ti. La manera más fácil de hacerlo es repetir el proceso… hasta que internalices tu nueva realidad mental. Es así de fácil… y así de difícil.
¿Se te ocurre –o has utilizado- una manera mejor de acabar con tus pensamientos negativos?

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